“Cuando el discípulo está preparado
Aparece el maestro.” –Proverbio ocultista.
Escribieron dirigiéndose a todo el mundo, pero no para todo el mundo. Los sabios han sido característicos por mostrar tan solo la punta del iceberg, lo restante ha sido abstraído. Tanto, que la ambigüedad de sus palabras ha llevado a erróneas conclusiones de la naturaleza del Universo.
Asimismo aparece reflejado en el best-seller de Neale Donald Walsh, “Conversaciones con Dios”.
-Si Dios tuviese que dirigirse a toda la humanidad… ¿Qué nos diría?
- … “Me habéis malinterpretado”…
Y no puede expresarse mejor. A lo largo de la historia no han sido pocos los errores cometidos en el estudio de la naturaleza, obviando el potencial humano, la “chispa divina”, y centrándose en absurdas teorías interesadas, manipulaciones de textos, quema de evangelios… etc.
El problema también reside, en que no todo el mundo está preparado para escuchar la Verdad. Ante la confusión, de encontrarse con que el ser humano es creador de su realidad en el mismo nivel que “Dios”, la reacción de muchos pseudo-eruditos fue la de manipular su consciencia para hacerlo “más creíble”, y por consiguiente, manipular los textos originales, haciéndonos pensar que por un lado estamos nosotros, y por otro lado “Él”.
Nada más lejos de la realidad, por enésima vez. La suma de esta ceguera ante la Verdad y su efecto, la malinterpretación de Todo, ha ido borrando a lo largo de los siglos el pensamiento Hermético. Lo triste, es que sigue ocurriendo en casi todas las religiones. Gran parte de la humanidad no sabe leer entra las líneas de una parábola… Y por esto mismo, siguen viviendo en picos de placer, y picos de dolor.
“No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos; no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen.” –Santas escrituras




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